Viernes de la 2a semana de Adviento
Santo(s) del Dia: San Juan Diego Cuauhtlatoatzi Beato Ricardo de los Ríos Beato Bernardo María de Jesús Silvestrelli San Siro de Pavía Beato Liborio Wagner Beato José Ferrer Esteve San Cipriano de Genouillac Santa Gorgonia de Nacianzo Beato Simón Takeda San Pedro Fourier Santa Leocadia de Toledo


Libro de Isaías 48,17-19.
Así habla el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: Yo soy el Señor, tu Dios, el que te instruye para tu provecho, el que te guía por el camino que debes seguir.
¡Si tú hubieras atendido a mis mandamientos, tu prosperidad sería como un río y tu justicia, como las olas del mar!
Como la arena sería tu descendencia, como los granos de arena, el fruto de tus entrañas; tu nombre no habría sido extirpado ni borrado de mi presencia. Invitación a salir de Babilonia


Salmo 1,1-2.3.4.6.
¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!

El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.

No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal. 


Evangelio según San Mateo 11,16-19.
¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros:
'¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras".


Comentario del Evangelio:

“A Él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención” (1Co 1,30)
Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301), monja benedictina
    ¡Oh Sabiduría admirable de Dios, cuán poderosa y brillante es tu voz! Tu llamas sin ninguna excepción a todos los que te desean; haces en los humildes tu morada; amas a los que te aman (Pr 8,17); juzgas la causa del pobre; con bondad, te compadeces de todos. "No odias nada de lo que has creado"; "no tienes en cuenta los pecados de los hombres" y esperas misericordiosamente que se arrepientan (Sb 11,23-24)… Tu que renuevas todas las cosas, por tu bondad, renuévame y santifícame en ti, con el fin de que puedas morar en mi alma… haz que, desde la mañana, vele por ti, con el fin de encontrarte de verdad (Is 26,9; Sg 6,12-14); ven delante mío, para que de verdad te desee con ardor.     ¡Qué prudente eres en tus designios! Con qué providencia lo dispones todo, cuando, con vistas a salvar al hombre, le inspiraste al Rey de gloria (Sal. 23,8; 1Co 2,8)… el pensamiento de la paz, el cumplimiento de la caridad: escondiendo su majestad, pusiste sobre sus hombros el momento favorable del amor, con el fin de que él "cargara sobre el leño de la cruz los pecados del pueblo" (1P 2,24).     Oh sí, Sabiduría desbordante de Dios, la malicia del diablo no pudo trabar ninguna de tus  obras magníficas…; la magnitud del mal que hicimos, no pudo prevaler ante la multitud de tus misericordias, ante la inmensidad de tu amor, ante la plenitud de tu bondad. Mucho más, tu soberano poder, eliminó todos los obstáculos, disponiendo todas las cosas con dulzura, y "abarcando con fuerza de un extremo al otro de la tierra” (Sb. 8,1).     

Lecturas y comentario tomados del evangeliodeldia.org